jueves, 12 de enero de 2017

Lo que le puede pasar a tu hijo de mayor si no aprende a gestionar la frustración

Los niños que no toleran las desilusiones pueden convertirse en adultos "emocionalmente discapacitados". Así puedes evitarlo...

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Los niños, especialmente los más pequeños, tienen conductas que son consideradas por los adultos como egoístas o egocéntricas. Y, efectivamente, así es, sin embargo, es necesario quitarle a esa forma de comportarse la connotación social o el juicio peyorativo que nosotros ponemos. Este forma parte del desarrollo normal del ser humano que va alcanzando progresivamente mayores niveles de madurez neurológica, tanto a nivel motriz como intelectual o cognitivo. Entre los tres y los seis años, los niños se consideran el centro del mundo, los demás no existen. A esta edad la capacidad empática es aún un proceso muy precario e indefinido y no es hasta los seis años cuando se inicia la etapa de la empatía cognoscitiva o la capacidad de ver las cosas desde la perspectiva del otro, que alcanzará su madurez definitiva en torno a los 10-12 años con la empatía abstracta o social.

Algunas ideas para ayudar a nuestros hijos a gestionar la frustración:

Clic en la imagen para ver en grande,
Algunos de los comportamientos típicos de niños que no han aprendido a gestionar la frustración son:
  • Agresividad: reaccionan de forma agresiva o con rabietas cuando sienten frustración.
  • Abandono de la tarea, no persisten.
  • Impaciencia e impulsividad.
  • Búsqueda de refuerzo o gratificación inmediata.
  • Demandan de forma exigente.
  • Pensamiento polar o radical, poca flexibilidad.
  • Intolerancia al error o al fracaso.
  • Dificultad para adaptarse a los cambios.
  • Ansiedad.
  • Inseguridad.
La vida frustra. Por ello es imprescindible tolerar la frustración y eso se aprende. Hay niños con tendencias de personalidad que estarán más predispuestos y otros más resistentes, pero esta es una aptitud, una habilidad que como tantas otras necesita modelaje y herramientas para ser incorporada.
No ser capaces de tolerar la frustración nos convertirá en adultos emocionalmente discapacitados, ineptos vitales. La vida va a traer frustraciones sí o sí, no siempre nos va a dar aquello que deseábamos incluso esforzándonos mucho. Esto es una realidad y no preparar a nuestros hijos para ello es debilitarles, es dejarles sin recursos de afrontamiento.
Fueente: http://elpais.com/

6 comentarios:

  1. Y como se les puede ayudar si son adolescentes con esas características

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  2. Y como se les puede ayudar si son adolescentes con esas características

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    Respuestas
    1. Debe llevar a la reflexión pues ya no es su edad... en caso particular que se observe que es repetitivo y conflictivo buscar ayuda profesional.

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  3. La imagen con las ideas para ayudar a nuestros hijos a gestionar la frustración no se puede ver en grande, podrían publicarla nuevamente por favor?

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  4. No deja de asombrarme la persistencia del discurso psicológico-evolutivo y su utilización determinista, como predictor de conductas. Asimismo la importancia otorgada a la infancia (en este enfoque) por su proyección hacia el futuro (adulto) en lugar de por su riqueza presente. Del papel pasivo atribuido al niño o niña, receptores de "técnicas educativas adecuadas" aplicadas por sus padres y destinadas a ir "corrigiendo" y en último caso sobrellevando sus manifestaciones y sus cambios. Recomendaría la consulta del concepto de "reproducción interpretativa" desarrollada por William Corsaro, sobre la base de su trabajo etnográfico con niños y niñas de escuela infantil durante años.

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